«Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él». (Prov. 23:7ª.)
Introducción
Hay una corriente en la historia y en la cultura que se funda en el
pensamiento de la gente. Lo que ella piense determina su manera de actuar.
Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso
caminar por las calles de muchas ciudades del mundo.
Por otra parte existe el peligro de un creciente autoritarismo que busca
conjurar la amenaza del caos nacional e internacional.
¿Debemos desentendernos y claudicar? Si no ¿Cómo debemos vivir
entonces? La respuesta a si debemos cruzarnos de brazos y ceder, es
¡No! Hay muchas buenas razones para no hacerlo.
¿Podemos encontrar ayuda en un reducto inesperado para la mayoría de
los hombres modernos, pero para comprenderlo debemos retroceder en la
historia?

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