Kerigma
Perfeccionando a los Santos.
¿CÓMO DEBEMOS VIVIR ENTONCES? Francis A. Scheffer, Guia de estudio.
Los caminos de la juventud, hoy, FRANCIS A. SCHAEFFER.
Las preguntas que solían hacer los estudiantes, y la gente que piensa en general, hace muy pocos años, eran del tenor de las siguientes: ¿Son razona- bles las cosas que tienen que ver con la religión? ¿ Tiene uno que suicidarse intelectualmente para ser cristiano? ¿Ha contribuido en algo el cristianismo al progreso de la sociedad?
Entre los estudiantes cristianos se formulaban las siguientes cuestiones: ¿Qué podemos hacer para que el cristianismo halle cabida en la cultura contempo-ránea? ¿ Cómo conseguir que mi vida religiosa sea relevante para la sociedad?
La Predestinación y la Providencia de Dios, Juan Calvino.
Entre las figuras Cimeras de Ia reforma protestante del siglo dieciséis, Juan Calvino fue sin duda el máximo teólogo. En su Institución de la religión crístiana (L559), Calvino presentó la fe reformada con sensibilidad pastoral y amplitud teológica. La fe reformada se basa sobre el conocimiento que la revelación divina provee, especialmente en las Escrituras de los testamentos antiguo y nuevo, del Dios trino como creador y redentor. No es una fe nueva, sino la fe antigua de Ia iglesia de )esucristo que escucha la voz de Cristo que habla en las Escrituras sagradas.
¿Quién fue R. Bultmann?
Rodolfo Bultmann.
¿Quién es? R. Bultmann nace en
1884, hijo de un pastor protestante inclinado a la teología liberal y de una
madre impregnada de devoción pietista. Inicia sus estudios universitarios en
Tubinga, dedicándose con especial entusiasmo a la historia de la Iglesia
(impartida por Karl Müller, del que conservará una valoración magnífica). En Berlín
escuchará las lecciones de A. Harnack y H. Gunkel. En Marburgo estudiará la ciencia
neotestamentaria bajo A. Jülicher y J. Weiss y la dogmática bajo W. Herrmann. Estos
autores, protagonistas de la teología alemana de la época, marcarán las coordenadas
dentro de las cuales Bultmann elaborará paulatinamente su propio itinerario
intelectual.
Quizás el erudito más famoso
del Nuevo Testamento del siglo XX, Rudolf Bultmann había argumentado que si
la Biblia, escrita hace tantos siglos, ha de tener alguna relevancia para
una persona moderna, que la Biblia debía primero ser desmitologizada. Y hay que
acercarse a ella haciendo las preguntas que son posibles adoptando primero una
filosofía existencial moderna.
Lo que Bultmann dijo en su
escepticismo fue esto; que uno no puede aprovechar el uso de invenciones
modernas como la electricidad, la energía atómica, la microbiología y todo ese
tipo de cosas – usando televisores y radios – y creer en la cosmovisión mítica
que subyace las Escrituras.
Es decir, Bultmann estaba
diciendo que el mundo que el Nuevo Testamento describe es un mundo que está
lleno de ángeles y demonios. Y eso simplemente no corresponde a nuestra
experiencia como personas del siglo XX.
1. Bultmann no se fió de los
relatos bíblicos.
Bultmann puso en tela de
juicio la historicidad literal de los evangelios. A partir de su primera obra
publicada, Historia de la tradición sinóptica (1921), Bultmann quería llegar a
las tradiciones orales sobre las cuales los sinópticos del Nuevo Testamento
(Mateo, Marcos, y Lucas) habían basado sus narraciones evangélicas. En vez de
aceptar la Biblia como divinamente inspirada por Dios, Bultmann, siguiendo la
línea de Günkel (1862-1932), Dibelius (1883-1947), y Schmidt (1891-1956),
abrazó el método de la “historia de formas”. Estaba convencido de que el Cristo
mencionado en los evangelios fue una invención de la iglesia primitiva, el cual
no tenía nada que ver con el Jesús de la historia.
2. Bultmann negó la
importancia de la historia literal.
Puesto que la teología no
podía tener acceso al Jesús de la historia, Bultmann recalcó que el Cristo de
la fe es lo que realmente importa en el quehacer teológico. Por lo tanto, los
relatos históricos acerca de Jesús no tienen por qué interesarnos, sino el
significado de esos eventos. Por ejemplo, Bultmann no creía en la resurrección
literal del cadáver de Jesús. La resurrección es simplemente lenguaje mítico
que nos ayuda a entender la importancia trascendental del Cristo para los
discípulos. Según el análisis de Xabier Pikaza, “Lo que vale y nos salva no es
su historia, sino el mensaje eterno de su pascua, el mito de la presencia y/o
acción de Dios en nuestra vida”.1
3. Bultmann inauguró la
desmitologización.
La metodología teológica de
Bultmann está claramente explicada en su conferencia más famosa, “El Nuevo
Testamento y la mitología” (1941). En ella, el teólogo destaca la necesidad de
desmitificar el mensaje de la Biblia. ¿Qué quiere decir desmitologización? Es
la idea de que los escritores del Nuevo Testamento estaban culturalmente
condicionados por la cosmovisión mítica del primer siglo. Así que en vez de
apelar a la ciencia empírica como un modo de explicar el estado del mundo, los
autores bíblicos se referían a conceptos premodernos tales como ángeles,
demonios, milagros, etc., y creían que el universo estaba dividido en tres
partes: el cielo, la tierra, y el infierno.
Tal forma de pensar, razonó el
alemán, ya no sirve en la época moderna porque el hombre ha alcanzado “la
mayoría de edad” (Kant). Lo que hace falta es una desmitologización, esto es,
quitar todo el ropaje mitológico del Nuevo Testamento para dejar el mensaje
central: el kerigma.
4. Bultmann ofreció una
interpretación existencialista del cristianismo.
El proceso de la
desmitologización solo fue una parte del proyecto hermenéutico de Bultmann.
Además de quitar el lenguaje mitológico primitivo de las Escrituras, el teólogo
reinterpretó los mitos para su propia generación según una determinada escuela
filosófica.
El sistema que Bultmann
escogió —gracias, en parte, a la influencia de Martín Heidegger (1889-1976)—
fue el existencialismo. El existencialismo sirvió el propósito teológico de
Bultmann, porque el alemán no creía en la importancia de la historia literal y
quería centrar su atención en el aspecto subjetivo de la fe. En Bultmann, pues,
todas las categorías teológicas se tornan existencialistas. El pecado, por
ejemplo, ya no se trata de romper la ley divina sino de no vivir
auténticamente. Vivir de una forma no auténtica, según Bultmann, es cuando uno
quiere vivir por sí mismo con las propias fuerzas y no abrirse a Dios.
5. Bultmann hizo hincapié en
el kerigma de la cruz.
Mediante la desmitologización
y la reinterpretación del mensaje cristiano para la edad moderna, el predicador
puede proclamar el kerigma de la cruz. Bultmann, como buen luterano, creía que
el ser humano se encuentra con el Cristo crucificado a través de la Palabra
predicada. De hecho, él mismo se entregó a la tarea de la predicación a lo
largo de su distinguida carrera académica.
Bultmann criticó la tradición
liberal en la cual había sido versado por dar más énfasis a la obra social en
vez de la proclamación de la Palabra de la cruz. Bultmann estimaba que los
liberales habían quitado del cristianismo el escándalo de la cruz. Proclamó:
“El objeto de la teología es Dios, y el reproche que lanzamos contra la
teología liberal es éste: ella no se ha tratado de Dios, sino del ser humano.
Dios significa la radical negación y superación del ser humano. Por eso, la
teología, cuyo objeto es Dios, no puede tener otro contenido que el Logos de la
cruz. Pues bien, este Logos es escándalo para el ser humano. Por eso el reproche
contra la teología liberal es que ella ha querido evitar o suavizar este
escándalo”.2
6. Bultmann presentó una
escatología realizada.
En Bultmann, la escatología no
tiene nada que ver con el futuro literal. El momento escatológico —como decía
su colega neo-ortodoxo Karl Barth (1886-1968)— es ahora, solamente ahora. La
vida eterna se experimenta en el aquí y ahora cuando el ser humano responde en
fe ante el anuncio del kerigma. Esta vida eterna es existencia auténtica en la
cual el hombre decide vivir en radical dependencia de Dios.
Para Bultmann, la historia
“está absorbida por la escatología”.3 En su tomo sobre Historia y escatología
(1958), comentó: “En tu propio presente reside el sentido de la historia, y tú
no puedes contemplarlo como espectador, sino únicamente en tus decisiones
responsables. En cada instante dormita la posibilidad de ser el instante
escatológico. Tú has de despertarlo”.4 El futuro no importa; lo que cuenta es
el momento escatológico ahora.
7. Bultmann produjo una fe antropocéntrica.
A pesar de que Bultmann
reprochara a sus maestros liberales por tratar del hombre y no de Dios, su
enfoque existencialista le llevó a caer en la misma trampa antropocéntrica.
Según Barth, Bultmann había vuelto al liberalismo porque en el pensamiento del
alemán la fe es una especie de respuesta humana mediante la cual el hombre
llega a la autocomprensión. En realidad, todo el kerigma bultmanniano y su
escatología giran en torno a la existencia auténtica del ser humano. Bultmann
creyó que solo una teología antropocéntrica podía ser de utilidad para el
hombre moderno ya que este interroga constantemente el significado de su
existencia en este mundo.
Dado que Bultmann no creía en
el “sentido” de la historia literal, el único sentido verdadero se da en el
seno del individuo. Por lo tanto, la teología no tiene nada que ver con la
sociedad, la política, o la creación; únicamente con el creyente individual. En
fin, es una teología puramente centrada en el ser humano.
8. Bultmann desacreditó la
apologética.
Si el kerigma de Dios llega al
ser humano a través de su encuentro personal interior con el kerigma, la
apologética se hace imposible. ¿Por qué? Porque las afirmaciones teológicas no
se pueden demostrar fuera de la esfera subjetiva. No hay un criterio objetivo
para defender el evangelio. “Fuera de la revelación no existe nada”.5 Entonces
no se puede razonar con un incrédulo. Todo lo que el cristiano puede hacer es
predicar al no creyente.
Escribe Bernard Ramm: “De
acuerdo a Bultmann, no puede haber apologética. Las únicas declaraciones
probatorias son declaraciones referentes a hechos de toda clase y declaraciones
teológicas que no son de este orden. Son más bien declaraciones de posibilidad
y ante ellas lo único que podemos hacer es decidir. Las declaraciones de la
teología son indemostrables. Sencillamente uno oye la convocatoria de Dios en
el kerigma o no la oye. Si la oye, entra en un nuevo entendimiento de sí mismo.
Presumiblemente, este nuevo autoentendimiento es su propia verificación”.6
9. Hacia una evaluación Refromada.
La fe evangélica Refromada aprecia el gran deseo de Bultmann de alcanzar al hombre moderno con el mensaje
eterno del evangelio. Además, comparte su pasión por la predicación del Cristo
crucificado y resucitado, y su énfasis en la necesidad de encontrarse con Dios
a nivel personal.
No obstante, se critica a Bultmann severamente por su escepticismo radical hacia la
veracidad histórica de los relatos neotestamentarios, sobre todo en cuanto a la
resurrección de Cristo. Como destacó Gresham Machen: “La gran arma con la cual
los discípulos de Jesús salieron a conquistar el mundo no fue una simple
comprensión de principios eternos; era un mensaje histórico, un relato de algo
que ocurrió; era el mensaje: ‘Ha resucitado’”.7 La doctrina no se puede separar
de los eventos históricos sobre los cuales está fundamentada.
Se ha criticado el
antropocentrismo del sistema bultmanniano en el nombre del teocentrismo de las
Escrituras. Y, finalmente, se ha cuestionado si Bultmann entendió la verdadera
razón por la que el hombre moderno no quiere aceptar el kerigma. En palabras de
Harvie Conn: “La premisa de Bultmann de que la pertinencia del evangelio será
vista claramente por el hombre moderno olvida la depravación del corazón humano.
No es la ‘desmitologización’ sino el Espíritu Santo el que puede disipar las
tinieblas de la incredulidad y producir que el pecador vea el evangelio. A
pesar de todos los esfuerzos que se hagan por aplicarle el evangelio (ya sean
buenos o malos), el ‘hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu
de Dios porque para él son locura’ (1 Corintios 2:14)”.
Bibliografía.
2.- https://es.ligonier.org/RTM/angeles-y-demonios/
Amílcar López. Ministro de la palabra, Pastor de la iglesia Emanuel, Monterrey Nuevo León. Egresado del Seminario Teología Dr. Juan R. Kempers, en el estado de Chiapas. Maestría en Estudios Teológicos por Mints. Lic. En Pedagogía por la Universidad Tamaulipeca. M.TH. Por Edinburg seminary, Cursando el doctorado en Educación en Edinburg seminary. EE.UU. ¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría?
La Trinidad.
- La doctrina de la Trinidad en la historia
Teologias.
Pensamiento Reformacional.
- La línea teológica.
- La línea filosófica.








