¿CÓMO DEBEMOS VIVIR ENTONCES? Francis A. Scheffer, Guia de estudio.

«Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él». (Prov. 23:7ª.) Introducción Hay una corriente en la historia y en la cultura que se funda en el pensamiento de la gente. Lo que ella piense determina su manera de actuar. Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso caminar por las calles de muchas ciudades del mundo. Por otra parte existe el peligro de un creciente autoritarismo que busca conjurar la amenaza del caos nacional e internacional. ¿Debemos desentendernos y claudicar? Si no ¿Cómo debemos vivir entonces? La respuesta a si debemos cruzarnos de brazos y ceder, es ¡No! Hay muchas buenas razones para no hacerlo. ¿Podemos encontrar ayuda en un reducto inesperado para la mayoría de los hombres modernos, pero para comprenderlo debemos retroceder en la historia?



Los caminos de la juventud, hoy, FRANCIS A. SCHAEFFER.

 Las preguntas que solían hacer los estudiantes, y la gente que piensa en general, hace muy pocos años, eran del tenor de las siguientes: ¿Son razona- bles las cosas que tienen que ver con la religión? ¿ Tiene uno que suicidarse intelectualmente para ser cristiano? ¿Ha contribuido en algo el cristianismo al progreso de la sociedad?

Entre los estudiantes cristianos se formulaban las siguientes cuestiones: ¿Qué podemos hacer para que el cristianismo halle cabida en la cultura contempo-ránea? ¿ Cómo conseguir que mi vida religiosa sea relevante para la sociedad? 

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La Predestinación y la Providencia de Dios, Juan Calvino.

 Entre las figuras  Cimeras de  Ia reforma protestante del siglo dieciséis, Juan Calvino fue sin duda el máximo teólogo. En su Institución de la religión crístiana (L559), Calvino presentó la fe reformada con sensibilidad pastoral y amplitud teológica. La fe reformada se basa sobre el conocimiento que la revelación divina provee, especialmente en las Escrituras de los testamentos antiguo y nuevo, del Dios trino como creador y redentor. No es una fe nueva, sino la fe antigua de Ia iglesia de )esucristo que escucha la voz de Cristo que habla en las Escrituras sagradas.


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¿Quién fue R. Bultmann?

 


Rodolfo Bultmann.

¿Quién es? R. Bultmann nace en 1884, hijo de un pastor protestante inclinado a la teología liberal y de una madre impregnada de devoción pietista. Inicia sus estudios universitarios en Tubinga, dedicándose con especial entusiasmo a la historia de la Iglesia (impartida por Karl Müller, del que conservará una valoración magnífica). En Berlín escuchará las lecciones de A. Harnack y H. Gunkel. En Marburgo estudiará la ciencia neotestamentaria bajo A. Jülicher y J. Weiss y la dogmática bajo W. Herrmann. Estos autores, protagonistas de la teología alemana de la época, marcarán las coordenadas dentro de las cuales Bultmann elaborará paulatinamente su propio itinerario intelectual.

Quizás el erudito más famoso del Nuevo Testamento del siglo XX, Rudolf Bultmann había argumentado que si la Biblia, escrita hace tantos siglos, ha de tener alguna relevancia para una persona moderna, que la Biblia debía primero ser desmitologizada. Y hay que acercarse a ella haciendo las preguntas que son posibles adoptando primero una filosofía existencial moderna.

Lo que Bultmann dijo en su escepticismo fue esto; que uno no puede aprovechar el uso de invenciones modernas como la electricidad, la energía atómica, la microbiología y todo ese tipo de cosas – usando televisores y radios – y creer en la cosmovisión mítica que subyace las Escrituras.

Es decir, Bultmann estaba diciendo que el mundo que el Nuevo Testamento describe es un mundo que está lleno de ángeles y demonios. Y eso simplemente no corresponde a nuestra experiencia como personas del siglo XX.

1. Bultmann no se fió de los relatos bíblicos.

Bultmann puso en tela de juicio la historicidad literal de los evangelios. A partir de su primera obra publicada, Historia de la tradición sinóptica (1921), Bultmann quería llegar a las tradiciones orales sobre las cuales los sinópticos del Nuevo Testamento (Mateo, Marcos, y Lucas) habían basado sus narraciones evangélicas. En vez de aceptar la Biblia como divinamente inspirada por Dios, Bultmann, siguiendo la línea de Günkel (1862-1932), Dibelius (1883-1947), y Schmidt (1891-1956), abrazó el método de la “historia de formas”. Estaba convencido de que el Cristo mencionado en los evangelios fue una invención de la iglesia primitiva, el cual no tenía nada que ver con el Jesús de la historia.

 

2. Bultmann negó la importancia de la historia literal.

Puesto que la teología no podía tener acceso al Jesús de la historia, Bultmann recalcó que el Cristo de la fe es lo que realmente importa en el quehacer teológico. Por lo tanto, los relatos históricos acerca de Jesús no tienen por qué interesarnos, sino el significado de esos eventos. Por ejemplo, Bultmann no creía en la resurrección literal del cadáver de Jesús. La resurrección es simplemente lenguaje mítico que nos ayuda a entender la importancia trascendental del Cristo para los discípulos. Según el análisis de Xabier Pikaza, “Lo que vale y nos salva no es su historia, sino el mensaje eterno de su pascua, el mito de la presencia y/o acción de Dios en nuestra vida”.1

 

3. Bultmann inauguró la desmitologización.

La metodología teológica de Bultmann está claramente explicada en su conferencia más famosa, “El Nuevo Testamento y la mitología” (1941). En ella, el teólogo destaca la necesidad de desmitificar el mensaje de la Biblia. ¿Qué quiere decir desmitologización? Es la idea de que los escritores del Nuevo Testamento estaban culturalmente condicionados por la cosmovisión mítica del primer siglo. Así que en vez de apelar a la ciencia empírica como un modo de explicar el estado del mundo, los autores bíblicos se referían a conceptos premodernos tales como ángeles, demonios, milagros, etc., y creían que el universo estaba dividido en tres partes: el cielo, la tierra, y el infierno.

Tal forma de pensar, razonó el alemán, ya no sirve en la época moderna porque el hombre ha alcanzado “la mayoría de edad” (Kant). Lo que hace falta es una desmitologización, esto es, quitar todo el ropaje mitológico del Nuevo Testamento para dejar el mensaje central: el kerigma.

4. Bultmann ofreció una interpretación existencialista del cristianismo.

El proceso de la desmitologización solo fue una parte del proyecto hermenéutico de Bultmann. Además de quitar el lenguaje mitológico primitivo de las Escrituras, el teólogo reinterpretó los mitos para su propia generación según una determinada escuela filosófica.

El sistema que Bultmann escogió —gracias, en parte, a la influencia de Martín Heidegger (1889-1976)— fue el existencialismo. El existencialismo sirvió el propósito teológico de Bultmann, porque el alemán no creía en la importancia de la historia literal y quería centrar su atención en el aspecto subjetivo de la fe. En Bultmann, pues, todas las categorías teológicas se tornan existencialistas. El pecado, por ejemplo, ya no se trata de romper la ley divina sino de no vivir auténticamente. Vivir de una forma no auténtica, según Bultmann, es cuando uno quiere vivir por sí mismo con las propias fuerzas y no abrirse a Dios.

5. Bultmann hizo hincapié en el kerigma de la cruz.

Mediante la desmitologización y la reinterpretación del mensaje cristiano para la edad moderna, el predicador puede proclamar el kerigma de la cruz. Bultmann, como buen luterano, creía que el ser humano se encuentra con el Cristo crucificado a través de la Palabra predicada. De hecho, él mismo se entregó a la tarea de la predicación a lo largo de su distinguida carrera académica.

 

Bultmann criticó la tradición liberal en la cual había sido versado por dar más énfasis a la obra social en vez de la proclamación de la Palabra de la cruz. Bultmann estimaba que los liberales habían quitado del cristianismo el escándalo de la cruz. Proclamó: “El objeto de la teología es Dios, y el reproche que lanzamos contra la teología liberal es éste: ella no se ha tratado de Dios, sino del ser humano. Dios significa la radical negación y superación del ser humano. Por eso, la teología, cuyo objeto es Dios, no puede tener otro contenido que el Logos de la cruz. Pues bien, este Logos es escándalo para el ser humano. Por eso el reproche contra la teología liberal es que ella ha querido evitar o suavizar este escándalo”.2

 

6. Bultmann presentó una escatología realizada.

En Bultmann, la escatología no tiene nada que ver con el futuro literal. El momento escatológico —como decía su colega neo-ortodoxo Karl Barth (1886-1968)— es ahora, solamente ahora. La vida eterna se experimenta en el aquí y ahora cuando el ser humano responde en fe ante el anuncio del kerigma. Esta vida eterna es existencia auténtica en la cual el hombre decide vivir en radical dependencia de Dios.

Para Bultmann, la historia “está absorbida por la escatología”.3 En su tomo sobre Historia y escatología (1958), comentó: “En tu propio presente reside el sentido de la historia, y tú no puedes contemplarlo como espectador, sino únicamente en tus decisiones responsables. En cada instante dormita la posibilidad de ser el instante escatológico. Tú has de despertarlo”.4 El futuro no importa; lo que cuenta es el momento escatológico ahora.

 

7. Bultmann produjo una fe antropocéntrica.

A pesar de que Bultmann reprochara a sus maestros liberales por tratar del hombre y no de Dios, su enfoque existencialista le llevó a caer en la misma trampa antropocéntrica. Según Barth, Bultmann había vuelto al liberalismo porque en el pensamiento del alemán la fe es una especie de respuesta humana mediante la cual el hombre llega a la autocomprensión. En realidad, todo el kerigma bultmanniano y su escatología giran en torno a la existencia auténtica del ser humano. Bultmann creyó que solo una teología antropocéntrica podía ser de utilidad para el hombre moderno ya que este interroga constantemente el significado de su existencia en este mundo.

Dado que Bultmann no creía en el “sentido” de la historia literal, el único sentido verdadero se da en el seno del individuo. Por lo tanto, la teología no tiene nada que ver con la sociedad, la política, o la creación; únicamente con el creyente individual. En fin, es una teología puramente centrada en el ser humano.

8. Bultmann desacreditó la apologética.

Si el kerigma de Dios llega al ser humano a través de su encuentro personal interior con el kerigma, la apologética se hace imposible. ¿Por qué? Porque las afirmaciones teológicas no se pueden demostrar fuera de la esfera subjetiva. No hay un criterio objetivo para defender el evangelio. “Fuera de la revelación no existe nada”.5 Entonces no se puede razonar con un incrédulo. Todo lo que el cristiano puede hacer es predicar al no creyente.

Escribe Bernard Ramm: “De acuerdo a Bultmann, no puede haber apologética. Las únicas declaraciones probatorias son declaraciones referentes a hechos de toda clase y declaraciones teológicas que no son de este orden. Son más bien declaraciones de posibilidad y ante ellas lo único que podemos hacer es decidir. Las declaraciones de la teología son indemostrables. Sencillamente uno oye la convocatoria de Dios en el kerigma o no la oye. Si la oye, entra en un nuevo entendimiento de sí mismo. Presumiblemente, este nuevo autoentendimiento es su propia verificación”.6

 

9. Hacia una evaluación Refromada. 

La fe evangélica Refromada aprecia el gran deseo de Bultmann de alcanzar al hombre moderno con el mensaje eterno del evangelio. Además, comparte su pasión por la predicación del Cristo crucificado y resucitado, y su énfasis en la necesidad de encontrarse con Dios a nivel personal.

 

No obstante, se critica a Bultmann severamente por su escepticismo radical hacia la veracidad histórica de los relatos neotestamentarios, sobre todo en cuanto a la resurrección de Cristo. Como destacó Gresham Machen: “La gran arma con la cual los discípulos de Jesús salieron a conquistar el mundo no fue una simple comprensión de principios eternos; era un mensaje histórico, un relato de algo que ocurrió; era el mensaje: ‘Ha resucitado’”.7 La doctrina no se puede separar de los eventos históricos sobre los cuales está fundamentada.

 

Se ha criticado el antropocentrismo del sistema bultmanniano en el nombre del teocentrismo de las Escrituras. Y, finalmente, se ha cuestionado si Bultmann entendió la verdadera razón por la que el hombre moderno no quiere aceptar el kerigma. En palabras de Harvie Conn: “La premisa de Bultmann de que la pertinencia del evangelio será vista claramente por el hombre moderno olvida la depravación del corazón humano. No es la ‘desmitologización’ sino el Espíritu Santo el que puede disipar las tinieblas de la incredulidad y producir que el pecador vea el evangelio. A pesar de todos los esfuerzos que se hagan por aplicarle el evangelio (ya sean buenos o malos), el ‘hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para él son locura’ (1 Corintios 2:14)”.

 

Bibliografía.

 1.https://web.unican.es/campuscultural/Documents/Aula%20de%20estudios%20sobre%20religi%C3%B3n/2008-2009/CursoTeologiaRudolfBultmann2008-2009.pdf

2.- https://es.ligonier.org/RTM/angeles-y-demonios/

 


Amílcar López. Ministro de la palabra, Pastor de la iglesia Emanuel, Monterrey Nuevo León. Egresado del Seminario Teología Dr. Juan R. Kempers, en el estado de Chiapas. Maestría en Estudios Teológicos por Mints. Lic. En Pedagogía por la Universidad Tamaulipeca. M.TH. Por Edinburg seminary, Cursando el doctorado en Educación en Edinburg seminary. EE.UU. 

¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría?

Introducción: 

      Hoy más que nunca necesitamos volver a los fundamentos; fundamentos que claramente nos enseñan la soberanía de Dios y su gracia obrando en todo el universo. Cuando evaluamos nuestro que hacer en el mundo de Dios nos damos cuenta que estamos lejos de esa responsabilidad delegada por Dios. Lo que si es cierto es que hoy más que nunca nuestras iglesias están cada día mas débiles hablando doctrinalmente, es decir la Escritura parece que ya no constituye la base de nuestras confesiones. Los nuevos modelos de culto y las nuevas interpretaciones sobre el mundo, están redefiniendo a la iglesia de hoy. Basta con prender la televisión y ver realmente como estamos. La pregunta es ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuál es nuestra responsabilidad como iglesias? ¿Para qué estamos aquí? Me pareció interesante lo que leí de este artículo: ¿qué tipo de iglesias necesitamos? No necesitamos iglesias calvinistas. Necesitamos iglesias centradas en el evangelio; que sean alimentadas, impulsadas y sostenidas por el evangelio. Necesitamos iglesias que sean más de Jesús que de cualquier tradición… Esto es relevante, pero a la vez peligrosa, ya que hace que cualquier pensamiento tenga cabida; sin embargo consideramos que tal idea respecto a que necesitamos iglesias centradas en el evangelio; es algo por el cual debemos ocuparnos siempre. Francis A. Schaeffer en su libro ¿Cómo debemos vivir entonces? Escribe lo siguiente: Hay una corriente en la historia y en la cultura que se funda en el pensamiento de la gente. Lo que ella piense determina su manera de actuar. Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso caminar por las calles de muchas ciudades del mundo. Esto es innegable, vivimos en tiempo peligrosos, que ya no es fácil salir a las calles, y caminar como antes lo hacíamos, ya no vemos a las personas por la tardes sentadas en las banquetas, ya no vemos a los niños jugar en los patios; todo se ha vuelto difícil, tal como lo comenta Schaeffer, Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso caminar por las calles de muchas ciudades del mundo, esta es nuestra realidad. ¿Qué debemos hacer?


  I.- Volver a nuestro fundamento. 

     En la carta del apóstol Pablo a Timoteo, encontramos lo siguiente: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16,17. 

En la Escritura encontramos nuestra razón de ser. No podemos estar preparados para toda buena obra, si nuestra fe no está fundada en la Palabra. Respecto a esto; leemos dos preguntas del catecismo menor de Westminster el cual dice así: ¿Qué regla ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él? La palabra de Dios que se contiene en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla que ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él. Lucas 24:27‐44, 2 Pedro 3:2, 15,16; 2 Timoteo 3:16.17; Lucas 16:31; Gálatas 1:8‐9; Juan 15:11. ¿Qué es lo que principalmente enseñan las Escrituras? Lo que principalmente enseñan las Escrituras es lo que el hombre ha de creer respecto a Dios y los deberes que Dios impone al hombre. Juan 5:39; 20:31; 1 Juan 1:3‐4; Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11. 
 Respecto a la primera pregunta, claramente entendemos que La Escritura, es la única regla de fe y práctica, es decir, nada puede estar ni por encima ni a la par de las Escrituras. 

La Palabra de Dios es nuestra única autoridad; consideramos que en esto todos debemos estar de acuerdo. La segunda pregunta, manifiesta la responsabilidad del hombre ante Dios, y esto se divide en dos partes, lo que el hombre a de creer, respecto a Dios y los deberes que Dios le impone. Hasta aquí hemos encontrado que Juan Calvino tenía esto muy claro; como hombres nos debemos a nuestro creador. Cuando leemos la historia de la iglesia, encontramos que, en la época de Calvino, el tema principal era la autoridad en la iglesia. Las tradiciones de la Iglesia, los edictos papales, y las decisiones de los consejos eclesiásticos habían tenido prioridad sobre la verdad bíblica. Pero Calvino se mantuvo firme en la piedra angular de la Reforma: “Sola Scriptura ” Él creía que las Escrituras eran el Verbum Dei (la Palabra de Dios) y sólo ella debía regular la vida de la iglesia y no los Papas, Concilios, o la tradición. 
 Sola Scriptura identifica a la Biblia como la única autoridad de Dios en Su Iglesia, y Calvino abrazó esta verdad de todo corazón, insistiendo en que la Biblia era la autoritativa, inspirada, inerrante, e infalible Palabra de Dios. Calvino creía que cuando la Biblia era abierta y explicada con razón, la soberanía de Dios era ejercida directamente sobre la congregación. 
Como resultado de ello, sostuvo que el mandato principal del ministro era predicar la Palabra de Dios. Él escribió: “Toda su tarea (del ministro) se limita al ministerio de la Palabra de Dios, toda su sabiduría al conocimiento de su Palabra, toda su elocuencia, a su proclamación. Quiero hacer notar algo, ” Esto hace que el Calvinismo en la Iglesia y la Cultura de hoy, sea importante. Porque no está basada en otro fundamento; el calvinismo tiene su base o punto de partida en Las Escrituras. Con esta convicción profunda acerca de la autoridad bíblica, Calvino entró varias veces al púlpito para servir exclusivamente a partir de “la base pura de la Palabra.” Nos atrevemos a decir, que esto es lo que la iglesia de hoy ha dejado, ha abandonado la pureza de la palabra.
 En los pulpitos ya no se escucha la exposición de la palabra, sino la disertación, y la buena oratoria de los predicadores. Los predicadores predican lo que la gente quiere escuchar. Es por ello que aquí una vez más nos hacemos la pregunta, ¿Qué debemos hacer? 1. Hemos mencionado que tenemos que volver a las Escrituras, 2. Necesitamos una reevangelización en la iglesia. 

  II.- Necesitamos una reevangelización en la iglesia 

    Es posible incluir muchos puntos, sin embargo el puente que une la iglesia y la sociedad, es la forma en como estamos haciendo evangelismo y como esto se concibe con la predestinación. Hoy día existe un mal concepto entre evangelismo y predestinación; y en esto como iglesia hemos batallado. 

 Como sabemos, la elección o predestinación es el acto en el que Dios, escogió a aquellos quienes serían salvos. La elección es incondicional, porque no depende de nada fuera de Dios, tal como las buenas obras o una fe prevista (Ro. 9:16). Esta doctrina es repetidamente enseñada en la Biblia, y es también demandada por nuestro conocimiento de Dios. Cabe mencionar, que el hecho de ser predestinados o elegidos para salvación no nos da derecho a pensar que yo, como individuo no debo hacer nada; ya que Dios no nos trata como robot; porque aquellos que han sido elegidos, siempre tendrán una actitud de obediencia frente a los mandatos de Dios. 
 La Biblia dice que antes de la salvación, toda persona es muerta en pecado – muerta espiritualmente (Ef. 2:1-3). En ese estado de muerte, el pecador es totalmente incapaz de responder a cualquier estímulo espiritual y entonces incapaz de amar a Dios, obedecerle, o placerle en cualquier manera. La Escritura dice que la mente de cada incrédulo es “enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:7-8). Eso describe un estado total de desesperanza: muerte espiritual. El efecto de todo esto es que ningún pecador puede dar el primer paso en el proceso de la salvación. Esto es lo que Jesús dijo en Juan 6:44, cuando dijo, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”
Es también por el cual la Biblia repetidamente reitera que la salvación es completamente la obra de Dios. • En Hechos 13:48 leemos, “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”. Y así podemos mencionar muchos pasajes bíblicos, sin embargo lo que nos ocupa es, como esto tiene armonía con la evangelización. Si la decisión de Dios para con los elegidos es incondicional, ¿descarta esto la responsabilidad humana? Pablo pregunta y responde a esa misma pregunta en Romanos 9:19-29. Él dice que la decisión de los elegidos es un acto de misericordia. Dejados por sí mismos, aun los elegidos persistirían en el pecado y serían perdidos, porque están tomados de la misma masa caída que el resto de la humanidad. Dios mismo es responsable por su salvación, pero no erradica la responsabilidad de aquellos quienes persisten en el pecado y son perdidos porque lo hacen voluntariamente, y no bajo compulsión. Ellos son responsables por su pecado, no Dios. 

 La Biblia afirma la responsabilidad humana junto con la doctrina de la soberanía divina. Además, la oferta de la misericordia en el evangelio es extendido a todos igual. Isaías 55:1 y Apocalipsis 22:17 llama al “que desea” a ser salvo. Isaías 45:22 y Hechos 17:30 manda a todos los hombres a voltear hacia Dios, arrepentirse y a ser salvos. Primera Timoteo 2:4 y 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios no está dispuesto a que nadie perezca, pero desea que todos sean salvos. Finalmente, el Señor Jesús dice que “al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). 
En resumen, podemos decir que Dios ha tenido una relación de amor especial con los elegidos desde la eternidad, y en la base de esa relación de amor los escogió para la salvación. La pregunta final del por qué Dios escogió a algunos para la salvación y dejó a otros en su estado pecaminoso, es una que nosotros, con nuestro conocimiento finito, no podemos contestar. Sí sabemos que los atributos de Dios siempre están en harmonía perfecta con los otros, para que la soberanía de Dios siempre opere en perfecta harmonía con Su bondad, amor, sabiduría, y justicia. Sin embargo muchos se pierden en esto, cuando tenemos que hablar del evangelismo, y la predestinación. 
 Packer dice: En muchos círculos hoy en día, existe la sospecha de que una fe robusta en la soberanía absoluta de Dios, inevitablemente debilitará una consciencia adecuada de la responsabilidad humana […] En particular, se piensa que paraliza el evangelismo, robándole tanto su motivo para evangelizar como el mensaje evangelístico. La creencia en la soberanía absoluta de Dios, dicen, deja a los reformados sin motivo para evangelizar. Esto queda claro en la pregunta que comúnmente escuchamos: “¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría?”. También dicen que los reformados o Calvinistas no tienen un mensaje evangelístico, lo que se expresa con la pregunta: “¿Si Dios ya determinó quienes serán salvos cómo vamos predicar que Dios quiere que todas las personas sean salvas? La Confesión de Fe de Westminster, símbolo confesional de nuestras iglesias presbiterianas, habla de los decretos de Dios en los siguientes términos: Dios desde la eternidad, por el consejo más sabio y santo de su propia voluntad, ordenó libremente e inmutablemente toda cosa que llega suceder; y sin embargo, de tal manera cual ni es Dios el autor del pecado, ni hace violencia a la voluntad de las criaturas, ni es la libertad o contingencia de causas secundarias quitadas, sino más bien establecidas. 

Aunque Dios sabe cualquier cosa que pueda o puede llegar a cabo sobre todas las condiciones supuestas, aún Él no ha decretado cualquier cosa porque Él lo previó como algo futuro o como eso que llegaría a cabo sobre dichas condiciones. 

 La Confesión afirma que los propósitos de Dios incluyen todo lo que acontece en la creación y que ese propósito no depende de las acciones de ella. La Biblia nunca afirma que exista algo que el hombre pueda hacer libre de los decretos de Dios. Al contrario, ella afirma que todo lo que ocurre es por causa del decreto de Dios y de su ejecución providencial.
 Calvino afirma si hubiera algo qué fuera causa de la voluntad de Dios, sería preciso que fuera anterior y que estuviera como ligada por ello: lo cual es grave impiedad sólo concebirlo. Porque de tal manera es la voluntad de Dios la suprema e infalible regla de justicia, que todo cuanto ella quiere, por el solo hecho de quererlo ha de ser tenido por justo. Por eso, cuando se pregunta por la causa de que Dios lo haya hecho así, debemos responder: porque quiso. Pues si se insiste preguntando por qué quiso, con ello se busca algo superior y más excelente que la voluntad de Dios; lo cual es imposible hallar. 

 Cuando hablamos de la predestinación en el contexto del evangelismo nos referimos al propósito de Dios para cada individuo, sea para salvación o para condenación. ¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría? Lo primero que debemos entender es que evangelizamos porque es un mandato de Dios, es decir, es una obligación (aunque eso no quiere decir que sea algo que debamos hacer con disgusto, pues en la ley de Dios el creyente encuentra su placer). Hay cuatro motivaciones para evangelizar, y ninguna de ellas se desfigura con el hecho ciertísimo de que sólo creerán en el Evangelio aquellos que Dios predestinó para eso. La primera: “es la obediencia, obediencia al mandato de nuestro Señor, Jesús.
 Él nos dijo que el arrepentimiento y remisión de pecados deben ser predicados en su nombre a todas las naciones, John Piper afirma que Contemplamos la gloria del Señor más nítidamente y más crucialmente en el evangelio, tanto que Pablo lo llama de “el evangelio de la gloria de Cristo”, lo que significa – y eso tiene grandes implicaciones en la predicación – que en esta dispensación, cuando no podemos ver la gloria del Señor directamente como veremos cuando Él vuelva en las nubes, la vemos más nítidamente por medio de Su Palabra. 
 Cuando predicamos el evangelio estamos haciendo visible la gloria de Dios que tanto amamos. En tercer lugar, evangelizamos porque “amamos al pueblo de Dios, pueblo que debe ser restaurado, o convertido". Finalmente, evangelizamos para que “el impío sea encontrado sin excusa". Sabemos que la evangelización no sólo es usada por Dios para convertir a sus electos, sino que ella también sirve para colocar culpa en los reprobados. Siendo así, y descansando en la soberanía y la justicia de Cristo, predicamos el evangelio sabiendo que la evangelización siempre es exitosa, pues siempre cumple con el propósito para el cual Dios la propuso. Eso, en lugar de quitar la motivación para evangelizar nos anima a hacerlo, pues Dios nos usará en el cumplimiento de su voluntad soberana.

 ¿Si Dios ya determinó quienes serán salvos cómo vamos predicar que Dios quiere que todas las personas sean salvas? Esta segunda objeción se relaciona con el mensaje del evangelismo. Para quienes hacen esta pregunta no existe sentido predicar el evangelio si él no tiene el propósito de, o si no da la oportunidad para, la salvación de todo el que lo escucha. Pero el contenido del Evangelio es algo objetivo, algo que no depende en nada de lo que el hombre pueda hacer o pensar.

Conclusión. 
 En resumen, el mensaje del evangelismo es “el Evangelio de Cristo, y de Cristo crucificado; el mensaje del pecado humano y de la gracia de Dios, de la culpabilidad humana y del perdón divino, del nacimiento nuevo y la vida nueva a través del don del Espíritu Santo. La fe reformada, entonces, que cree en la predestinación y en la obligación del evangelismo, responde de forma clara a ambas preguntas. 
El evangelismo no solamente es compatible con la predestinación, sino que la soberanía de Dios establece la responsabilidad que todos los creyentes tienen que evangelizar. Hasta aquí encontramos sentido a los dos conceptos planteados con anterioridad. Debemos insistir entonces que el calvinismo será importante en la iglesia; hasta que las iglesias regresen a la pureza de la palabra y hasta que exista la cosmovisión correcta de evangelismo y predestinación.

 La Sola Escritura debe ser nuestra única regla de fe y práctica, por lo tanto nada puede estar por encima ni a la par de las Escrituras y el evangelismo es el puente por el cual debemos entender nuestra cultura hoy. Hemos sido enviados por nuestro Dios a redimir la cultura y por lo tanto tenemos que empezar por aquí, es decir entendiendo la importancia de la palabra, y entendiendo la importancia de la evangelización. 



 Bibliografía. 


 1.- https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/necesitamos-algo-mas-que-calvinismo 
2.- ¿Cómo debemos vivir entonces? Francis A. Schaeffer. 
3.- https://reformadoreformandome.files.wordpress.com/2009/02/catesismo-menor-de-westminster.pdf 4.- https://panchorobles.wordpress.com/2011/10/29/calvino-y-sola-scriptura/ 5.- PACKER, J. I. (2000). El Evangelismo y la Soberanía de Dios Netzahualcóyotl: Iglesia Bautista de la Gracia. 6.- CALVINO, J. (1967). Institución de la Religión Cristiana (Vol. II). Felire.



Amílcar López. Ministro de la palabra, Pastor de la iglesia Emanuel, Monterrey Nuevo León. Egresado del Seminario Teología Dr. Juan R. Kempers, en el estado de Chiapas. Maestría en Estudios Teológicos por Mints. Lic. En Pedagogía por la Universidad Tamaulipeca. M.TH. Por Edinburg seminary, Cursando el doctorado en Educación en Edinburg seminary. EE.UU. 

La Trinidad.


  1. La doctrina de la Trinidad en la historia

En el periodo anterior a la reforma.

Los judíos de la época de Jesús insistían reciamente en la unidad de Dios, y esta insistencia se introdujo en al iglesia cristiana.

Teologias.


LA TEOLOGÍA DE LA EVOLUCIÓN
Uno de los acontecimientos religiosos más interesantes de finales de la década del cincuenta y mediados de la década del sesenta ha sido la popularidad póstuma del científico y místico jesuita, Pedro Teilhard de Chardin (1881‑1955). Fundador de lo que se podría muy bien llamar una "teología de la evolución," la jerarquía de la Iglesia Católica Romana prohibió a Teilhard publicar en vida sus libros debido a su "contenido herético."

Pensamiento Reformacional.

El Pensamiento Reformacional 
Por: Virgilio Crisóstomo Manuel 

El pensamiento reformado, o reformacional como también se le conoce, tiene dos líneas muy claras y fácilmente distinguibles:

  •  La línea teológica.
  •  La línea filosófica.
 Haciendo referencia a la 

Colosenses 1:1-23.

Por Lic. Amílcar López. 
I.- Introducción.
Las cartas del apóstol Pablo dirigidas a las iglesias siempre han de tratar problemas específicos. 
Pablo era un apóstol de Jesucristo, y escribir cartas era un aspecto de su ministerio de autoridad como representante de Cristo. Otra parte de ser un apóstol era pastorear iglesias e individuos. Por lo que las cartas de Pablo no eran sólo colecciones de enseñanza autoritaria. Más bien, éstas eran personales y pastorales, motivadas por el amor y dedicadas a

El método de la Gracia.




por George Whitefield

“Y curan el quebrantamiento de la 
hija de mi pueblo con liviandad, 
diciendo, Paz, paz; y no hay paz.” 
Jeremías 6.14 

ASÍ COMO DIOS NO PUEDE ENVIAR A UNA NACIÓN O PUEBLO una bendición más grande que la de darle pastores fieles, sinceros y rectos, la maldición más grande que Dios puede enviar a un pueblo de este mundo, es darles guías ciegos, no regenerados, carnales, tibios y no calificados. No obstante, en todas las épocas, encontramos que han habido muchos ‘lobos vestidos de ovejas’, muchos que manejaban displicentemente conceptos fundamentales que no habían asimilado en toda su profundidad, que restaban importancia a las profecías, desobedeciendo así a Dios. 
Tal como sucedía en el pasado,