LA TEOLOGÍA DE LA EVOLUCIÓN
Uno de los acontecimientos
religiosos más interesantes de finales de la década del cincuenta y mediados de
la década del sesenta ha sido la popularidad póstuma del científico y místico
jesuita, Pedro Teilhard de Chardin (1881‑1955). Fundador de lo que se podría
muy bien llamar una "teología de la evolución," la jerarquía de la
Iglesia Católica Romana prohibió a Teilhard publicar en vida sus libros debido
a su "contenido herético."
Y su pensamiento sigue conmoviendo el mundo
de la ciencia y teología occidentales. Un profesor de la Universidad católica
de Fordham (USA) predice que el de Teilhard "llegará a ser el nuevo
sistema filosófico de la iglesia."
Algunos de sus comentaristas más ardientes
son científicos y teólogos protestantes.
Don Helder Camara, arzobispo de Olinda y
Recife, Brasil, rinde tributo a Teilhard por recordarle al hombre el coraje de
Cristo y del mismo hombre.
Muchos factores ayudan a explicar la
repentina e inmensa popularidad de Teilhard. Su destacada personalidad, el humanismo
de su carácter, los percibe de inmediato cualquiera que o haya leído algo de su
vida o simplemente haya vislumbrado la vida del sacerdote a través de sus
obras.
Al mundo teológico lo atrae por ser un
místico que ha tratado de amalgamar lo mejor de dos mundos‑la evolución y la
Iglesia Católica.
- El
punto de arranque del pensamiento de Teilhard es la evolución, a la que él
llama "luz que ilumina todos los hechos, curva que deben seguir todas
las líneas.
- 2.
Este proceso evolutivo avanza según lo que Teilhard llama "la Ley de
conciencia de la Complejidad.
." En esta fase, el proceso
evolutivo adquiere consciencia de sí mismo, y el hombre pasa a ser su punta de
lanza.
- En esta etapa de su teoría, evolutiva,
Teilhard se apoya en la teología para predecir el futuro de la evolución.
- El centro de este proceso evolutivo, su
principio básico, se dice que es Cristo. El Cristo de Teilhard, como ha
advertido un comentarista, "es el reflejo en el corazón del proceso
del punto Omega que se encuentra al final de dicho proceso.
- 5.
Este movimiento hacia el Cristo‑centro, el punto Omega, es el proceso de
amor. El amor, dice Teilhard, no es exclusivo del hombre, sino la
propiedad general de toda la vida, o sea, la afinidad del ser con el ser.
Como teología de la evolución,
el sistema de Teilhard no consigue darnos esa orientación.
1' Para el mundo de la gracia, la Palabra divina
es la fuente de revelación.
3. A1 igual que otras teorías evolutivas, las
ideas de Teilhard presuponen que el hombre alcanza su verdadera dignidad y
plenitud espiritual por medio del proceso evolutivo. "Para la teología
cristiana, hay sólo un hombre de esa perfección, Jesucristo.
5. Como otras teorías evolutivas, la
"teología de la evolución" de Teilhard es demasiado optimista
6. Respecto a esto mismo, al igual que las
ideas de Teilhard no le permiten a la gracia de Dios ser gracia, tampoco le permiten
al pecado del hombre ser pecado.
En Teilhard, el mal aparece como una especie
de sobreabundancia de la estructura misma del mundo en evolución.
TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
El
punto de partida para tal movimiento debe ser contextual, con raíces en las
dimensiones humanas y políticas. La teología debe ser precedida por un análisis
de las realidades socio‑políticas. Debe, para emplear el lenguaje de Gutiérrez,
procurar "ser parte del proceso a través del cual el mundo sea
transformado. La salvación en estos términos se convierte en "proceso que
abarca al hombre y a la historia humana en su totalidad." Nosotros
encontramos a Dios "en nuestro encuentro con el hombre; nosotros lo
encontramos a El en el compromiso con el proceso histórico de la humanidad."En
conceptos profundamente influenciados por Teilhard de Chardin, el hombre, como
Dios, no es "ser" sino "devenir," parte del proceso
histórico que camina hacia el punto Omega de una "completa
humanización."
5. La
Biblia no siempre funciona como una revelación dada de Dios, sino como un
paradigma de liberación. René Padilla, un crítico evangélico bien conocido,
habla de la iglesia como "una iglesia que no tiene reflexión teológica
propia." ¿A dónde pues debe ir la iglesia?
1.
Mientras el contexto de la teología en la situación histórica concreta debe ser
parte de ese proceso hermenéutico. La teología de Liberación está
fundamentada en una postura en la cual la presente praxis histórica se
convierte en la norma canónica para el descubrimiento de la voluntad de Dios en
la práctica de la verdad.
2. La
insistencia en que la teología de liberación se constituye en "una
ruptura radical con las teologías del Atlántico Norte en su uso de las
realidades socio‑políticas no puede sostenerse. De Moltmann y Johannes Metz,
notamos el énfasis en la esperanza que enfoque en un futuro orientado hacia el
hombre y no a Dios. 3. Con la teología de la esperanza, la teología de
liberación permanece profundamente sometida a los supuestos del marxismo, como
una ideología esencial para la revolución social." Lo que Alves demanda en
el humanismo mesiánico continúa haciendo al hombre en su praxis histórico como
el centro de la teología, "la reflexión crítica del hombre de sí mismo
sobre sus propios principios básicos." Esto involucra una reinterpretación
de las categorías bíblicas con "un Barthianismo mutilado""
terminado con el supuesto de que todos los hombres han sido reconciliados con
Dios y de que el mundo ya llegó a ser la iglesia. 5. La humanización llega a
ser no simplemente la meta de nuestra teologización sino la norma hermenéutica
por la cual nuestras categorías de teología son reorganizadas y reinterpretadas.
La salvación es transformada en liberación, Cristología en amor a nuestros
semejantes, escatología en política, iglesia en humanidad, sacramentos en
solidaridad humana. No basta decir con Orlando Costas, que "la teología de
liberación revela su parcial apoyo a las Escrituras."" Las Escrituras
son historizadas, dejan de ser norma para que sean paradigma, de canon a categoría
hermenéutica.
TEOLOGÍA DEL PROCESO
En los últimos diez años de
teología occidental, hay un tema que ha venido cada vez más reapareciendo como
eje de discusión‑la doctrina de Dios. La teología de moda de "la muerte
de Dios" incluso ha preguntado si Dios mismo es real o no. Tillich y su
popularizador, el obispo John Robinson, señalan los problemas que implica
pensar en Dios como "allá arriba" y sugieren que pensemos en Dios
como Aquel que está en las honduras de la vida, como El Fundamento de nuestro
ser.
En esta situación, ha surgido un
grupo de teólogos que trata de restablecer la doctrina de Dios en un mundo
escéptico. Al igual que con otras teologías radicales parecidas, la teología
del proceso también parece estar fuertemente vinculada a algunos presupuestos
específicos. En este caso son los de la filosofía del proceso de Whitehead.
Los antiguos filósofos
desarrollaron su sistema en torno a la idea de que el mundo era algo fijo, que
el ser incluía el devenir. Incluso Dios, según Whitehead, está sujeto al
devenir. Whitehead había dicho que el devenir era uno de los atributos de Dios,
junto con el ser, la infinitud y la eternidad. Hartshorne dijo que Dios es
también finito y temporal. Tillich, como veremos, considera a Dios como el ser
mismo. Hartshorne dijo que Dios es el proceso mismo. La categoría final es
devenir, no ser.
La teología del proceso
incorporó estas ideas de Hartshome y comenzó a aplicarlas en forma más
específica al mundo teológico. el grupo "está convencido de que, para
responder a la Teología de la muerte de Dios, debemos demostrar la realidad
objetiva de Dios con una metafísica racional. En este caso, esas categorías
humanas son teológicas. Según este sentir, los teólogos del proceso rechazan la
idea bíblica de Dios como superior y por encima del universo.
Quizá por esta misma razón,
todavía no hemos visto mucho interés en el "tercer mundo" por la
teología del proceso. 2. Al igual que Teilhard, los teólogos del proceso comprometen
la soberanía de Dios. Dios, dice Whitehead, es "cocreador del
universo." ¿Cómo podría ser de otro modo? En el corazón de su sistema, no
hay Dios soberano, que ordene y moldee la historia y la humanidad.
3. Al igual que Tillich, la
teología del proceso tiende a disipar la idea de Dios como ser personal. El
Dios de la teología del proceso es "una secuencia de experiencias
personalmente ordenada, . . ." 4. Aunque la teología del proceso trata de
dar a su teoría de Dios un tono bíblico, es una simple apariencia, no el fundamento
del sistema. emplear su palabra). Se dice que es un hombre en el que Dios actuó
más que el Dios encarnado.
5. La teología del proceso niega
su supuesta afirmación de la transcendencia de Dios al repudiar su
sobrenaturalidad y transcendencia absoluta. Dios pasa a ser simplemente un
aspecto de toda la realidad. Como lo dice Hartshorne, "Dios literalmente
contiene al universo." Aunque muchos de los portavoces rechazan cualquier
identificación panteísta de Dios con el mundo, el mundo se vuelve necesario para
Dios, el mundo condiciona siempre la actividad de Dios.
6. La teología del proceso
transtorna el amor de Dios convirtiéndolo en un principio universal que se
propaga por medio de Jesús como hombre elegido para todo el género humano (tema
reo‑ortodoxo popular). En un contexto similar, Pittenger considera que el
hombre es permanentemente valioso para Dios, quizá incluso indispensable."
TEOLOGÍA DEL SER
Hay tres gigantes teológicos en
el siglo veinte. El tercero es Paul Tillich (1886‑1965) . Llamado a menudo "el teólogo de los
teólogos," Tillich comparte muchas cosas con Barth y Bultmann. El hombre
es religioso en cuanto está "esencialmente preocupado."2. ¿Qué
debería preocuparnos esencialmente? "Nuestra preocupación esencial es la
que determina nuestro ser o no ser." Lo esencial es el Ser mismo, o lo que
tradicionalmente hemos llamado Dios.
3. Dios, para Tillich, no es ni
una cosa ni un ser. Dios está más allá del ser y de las cosas. Dios es el Ser
mismo, el poder del ser, el fundamento del ser. Incluso si consideráramos a
Dios como el ser más elevado, lo reduciría más al nivel de la criatura. Así
también, es tan ateo, según Tillich, afirmar la existencia de Dios como
negarla.. Porque, prosigue, el Ser mismo transciende la existencia. Dios es la
respuesta simbólica del hombre a la búsqueda de valor para superar la angustia
de la situación límite del hombre entre el ser y el no ser. Radica en el
enajenamiento del fundamento de nuestro ser.
Tillich repudia totalmente
cualquier interpretación ortodoxa de la persona y obra de Cristo. Según Tillich,
por ejemplo, la afirmación de que "Dios se hizo hombre" es "una
afirmación no paradójica sino sin sentido." La justificación no es un acto
soberano de un Dios personal. Pero no es tanto teología cristiana como
traducción de la teología cristiana en un lenguaje de especulación teosófico‑ontológica.
La falta fundamental de Tillich no es el haber substituido la teología por la
filosofía, como ha comentado el crítico Kenneth Hamilton." Su falla es que
ha sustituido la Palabra de Dios por la palabra del hombre. Como Colín Brown ha
dicho con razón, "para la teología, el dato primario es la revelación de
Dios mismo en Cristo, según el testimonio de la Escritura. . . Tillich presume
demasiada neutralidad en la razón del hombre.
3. La doctrina de Dios de
Tillich no tiene relación con la doctrina bíblica. Es ciertamente difícil ver
con qué derecho Tillich emplea la palabra "Dios" en el sentido
cristiano. La idea del ser de Tillich parece más bien un aspecto de este mundo
que un Dios que existe por encima de él y que es independiente del mismo."¿Qué
clase de Dios es el Dios más allá del teísmo? ¿Qué clase de Dios es el Dios que
no es ni sobrenatural ni natural? "Tillich al parecer no desea escoger
entre las alternativas que se le plantean.
4. La Cristología de Tillich
reduce a Jesús a un símbolo. Por si mismo, Jesús no es nada. Lo significativo
es simplemente que "permaneció transparente al misterio divino hasta su
muerte, que fue la manifestación final de su transparencia." Lo que nos
queda es lo que se ha criticado como "una cristología diluida que podría
resultar aceptable para un hindú o un budista. Estos pueden aceptar todo lo que
expone Tillich, excepto precisamente el hecho de que Jesús mismo y no otro fue,
y es, y siempre será, el Cristo." La soteriología de Tillich no tiene
significado concreto excepto como un símbolo más para describir una situación
existencial que no tiene relación con el Dios vivo. Básicamente equivale a un
despertar en el hombre a un nuevo yo a través de la "meditación"
acerca de los "símbolos" de la muerte y resurrección de Cristo. Los
no entregados a la fe cristiana pueden hallar un poder igualmente salvífico si
aplican la metodología de Tillich a la contemplación de Buda o de Confucio.
Tillich conserva el caparazón, pero arroja el meollo

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