¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría?

Introducción: 

      Hoy más que nunca necesitamos volver a los fundamentos; fundamentos que claramente nos enseñan la soberanía de Dios y su gracia obrando en todo el universo. Cuando evaluamos nuestro que hacer en el mundo de Dios nos damos cuenta que estamos lejos de esa responsabilidad delegada por Dios. Lo que si es cierto es que hoy más que nunca nuestras iglesias están cada día mas débiles hablando doctrinalmente, es decir la Escritura parece que ya no constituye la base de nuestras confesiones. Los nuevos modelos de culto y las nuevas interpretaciones sobre el mundo, están redefiniendo a la iglesia de hoy. Basta con prender la televisión y ver realmente como estamos. La pregunta es ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuál es nuestra responsabilidad como iglesias? ¿Para qué estamos aquí? Me pareció interesante lo que leí de este artículo: ¿qué tipo de iglesias necesitamos? No necesitamos iglesias calvinistas. Necesitamos iglesias centradas en el evangelio; que sean alimentadas, impulsadas y sostenidas por el evangelio. Necesitamos iglesias que sean más de Jesús que de cualquier tradición… Esto es relevante, pero a la vez peligrosa, ya que hace que cualquier pensamiento tenga cabida; sin embargo consideramos que tal idea respecto a que necesitamos iglesias centradas en el evangelio; es algo por el cual debemos ocuparnos siempre. Francis A. Schaeffer en su libro ¿Cómo debemos vivir entonces? Escribe lo siguiente: Hay una corriente en la historia y en la cultura que se funda en el pensamiento de la gente. Lo que ella piense determina su manera de actuar. Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso caminar por las calles de muchas ciudades del mundo. Esto es innegable, vivimos en tiempo peligrosos, que ya no es fácil salir a las calles, y caminar como antes lo hacíamos, ya no vemos a las personas por la tardes sentadas en las banquetas, ya no vemos a los niños jugar en los patios; todo se ha vuelto difícil, tal como lo comenta Schaeffer, Hay violencia y descomposición en la sociedad al grado que resulta peligroso caminar por las calles de muchas ciudades del mundo, esta es nuestra realidad. ¿Qué debemos hacer?


  I.- Volver a nuestro fundamento. 

     En la carta del apóstol Pablo a Timoteo, encontramos lo siguiente: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16,17. 

En la Escritura encontramos nuestra razón de ser. No podemos estar preparados para toda buena obra, si nuestra fe no está fundada en la Palabra. Respecto a esto; leemos dos preguntas del catecismo menor de Westminster el cual dice así: ¿Qué regla ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él? La palabra de Dios que se contiene en las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, es la única regla que ha dado Dios para enseñarnos cómo hemos de glorificarle y gozar de él. Lucas 24:27‐44, 2 Pedro 3:2, 15,16; 2 Timoteo 3:16.17; Lucas 16:31; Gálatas 1:8‐9; Juan 15:11. ¿Qué es lo que principalmente enseñan las Escrituras? Lo que principalmente enseñan las Escrituras es lo que el hombre ha de creer respecto a Dios y los deberes que Dios impone al hombre. Juan 5:39; 20:31; 1 Juan 1:3‐4; Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11. 
 Respecto a la primera pregunta, claramente entendemos que La Escritura, es la única regla de fe y práctica, es decir, nada puede estar ni por encima ni a la par de las Escrituras. 

La Palabra de Dios es nuestra única autoridad; consideramos que en esto todos debemos estar de acuerdo. La segunda pregunta, manifiesta la responsabilidad del hombre ante Dios, y esto se divide en dos partes, lo que el hombre a de creer, respecto a Dios y los deberes que Dios le impone. Hasta aquí hemos encontrado que Juan Calvino tenía esto muy claro; como hombres nos debemos a nuestro creador. Cuando leemos la historia de la iglesia, encontramos que, en la época de Calvino, el tema principal era la autoridad en la iglesia. Las tradiciones de la Iglesia, los edictos papales, y las decisiones de los consejos eclesiásticos habían tenido prioridad sobre la verdad bíblica. Pero Calvino se mantuvo firme en la piedra angular de la Reforma: “Sola Scriptura ” Él creía que las Escrituras eran el Verbum Dei (la Palabra de Dios) y sólo ella debía regular la vida de la iglesia y no los Papas, Concilios, o la tradición. 
 Sola Scriptura identifica a la Biblia como la única autoridad de Dios en Su Iglesia, y Calvino abrazó esta verdad de todo corazón, insistiendo en que la Biblia era la autoritativa, inspirada, inerrante, e infalible Palabra de Dios. Calvino creía que cuando la Biblia era abierta y explicada con razón, la soberanía de Dios era ejercida directamente sobre la congregación. 
Como resultado de ello, sostuvo que el mandato principal del ministro era predicar la Palabra de Dios. Él escribió: “Toda su tarea (del ministro) se limita al ministerio de la Palabra de Dios, toda su sabiduría al conocimiento de su Palabra, toda su elocuencia, a su proclamación. Quiero hacer notar algo, ” Esto hace que el Calvinismo en la Iglesia y la Cultura de hoy, sea importante. Porque no está basada en otro fundamento; el calvinismo tiene su base o punto de partida en Las Escrituras. Con esta convicción profunda acerca de la autoridad bíblica, Calvino entró varias veces al púlpito para servir exclusivamente a partir de “la base pura de la Palabra.” Nos atrevemos a decir, que esto es lo que la iglesia de hoy ha dejado, ha abandonado la pureza de la palabra.
 En los pulpitos ya no se escucha la exposición de la palabra, sino la disertación, y la buena oratoria de los predicadores. Los predicadores predican lo que la gente quiere escuchar. Es por ello que aquí una vez más nos hacemos la pregunta, ¿Qué debemos hacer? 1. Hemos mencionado que tenemos que volver a las Escrituras, 2. Necesitamos una reevangelización en la iglesia. 

  II.- Necesitamos una reevangelización en la iglesia 

    Es posible incluir muchos puntos, sin embargo el puente que une la iglesia y la sociedad, es la forma en como estamos haciendo evangelismo y como esto se concibe con la predestinación. Hoy día existe un mal concepto entre evangelismo y predestinación; y en esto como iglesia hemos batallado. 

 Como sabemos, la elección o predestinación es el acto en el que Dios, escogió a aquellos quienes serían salvos. La elección es incondicional, porque no depende de nada fuera de Dios, tal como las buenas obras o una fe prevista (Ro. 9:16). Esta doctrina es repetidamente enseñada en la Biblia, y es también demandada por nuestro conocimiento de Dios. Cabe mencionar, que el hecho de ser predestinados o elegidos para salvación no nos da derecho a pensar que yo, como individuo no debo hacer nada; ya que Dios no nos trata como robot; porque aquellos que han sido elegidos, siempre tendrán una actitud de obediencia frente a los mandatos de Dios. 
 La Biblia dice que antes de la salvación, toda persona es muerta en pecado – muerta espiritualmente (Ef. 2:1-3). En ese estado de muerte, el pecador es totalmente incapaz de responder a cualquier estímulo espiritual y entonces incapaz de amar a Dios, obedecerle, o placerle en cualquier manera. La Escritura dice que la mente de cada incrédulo es “enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:7-8). Eso describe un estado total de desesperanza: muerte espiritual. El efecto de todo esto es que ningún pecador puede dar el primer paso en el proceso de la salvación. Esto es lo que Jesús dijo en Juan 6:44, cuando dijo, “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”
Es también por el cual la Biblia repetidamente reitera que la salvación es completamente la obra de Dios. • En Hechos 13:48 leemos, “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”. Y así podemos mencionar muchos pasajes bíblicos, sin embargo lo que nos ocupa es, como esto tiene armonía con la evangelización. Si la decisión de Dios para con los elegidos es incondicional, ¿descarta esto la responsabilidad humana? Pablo pregunta y responde a esa misma pregunta en Romanos 9:19-29. Él dice que la decisión de los elegidos es un acto de misericordia. Dejados por sí mismos, aun los elegidos persistirían en el pecado y serían perdidos, porque están tomados de la misma masa caída que el resto de la humanidad. Dios mismo es responsable por su salvación, pero no erradica la responsabilidad de aquellos quienes persisten en el pecado y son perdidos porque lo hacen voluntariamente, y no bajo compulsión. Ellos son responsables por su pecado, no Dios. 

 La Biblia afirma la responsabilidad humana junto con la doctrina de la soberanía divina. Además, la oferta de la misericordia en el evangelio es extendido a todos igual. Isaías 55:1 y Apocalipsis 22:17 llama al “que desea” a ser salvo. Isaías 45:22 y Hechos 17:30 manda a todos los hombres a voltear hacia Dios, arrepentirse y a ser salvos. Primera Timoteo 2:4 y 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios no está dispuesto a que nadie perezca, pero desea que todos sean salvos. Finalmente, el Señor Jesús dice que “al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). 
En resumen, podemos decir que Dios ha tenido una relación de amor especial con los elegidos desde la eternidad, y en la base de esa relación de amor los escogió para la salvación. La pregunta final del por qué Dios escogió a algunos para la salvación y dejó a otros en su estado pecaminoso, es una que nosotros, con nuestro conocimiento finito, no podemos contestar. Sí sabemos que los atributos de Dios siempre están en harmonía perfecta con los otros, para que la soberanía de Dios siempre opere en perfecta harmonía con Su bondad, amor, sabiduría, y justicia. Sin embargo muchos se pierden en esto, cuando tenemos que hablar del evangelismo, y la predestinación. 
 Packer dice: En muchos círculos hoy en día, existe la sospecha de que una fe robusta en la soberanía absoluta de Dios, inevitablemente debilitará una consciencia adecuada de la responsabilidad humana […] En particular, se piensa que paraliza el evangelismo, robándole tanto su motivo para evangelizar como el mensaje evangelístico. La creencia en la soberanía absoluta de Dios, dicen, deja a los reformados sin motivo para evangelizar. Esto queda claro en la pregunta que comúnmente escuchamos: “¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría?”. También dicen que los reformados o Calvinistas no tienen un mensaje evangelístico, lo que se expresa con la pregunta: “¿Si Dios ya determinó quienes serán salvos cómo vamos predicar que Dios quiere que todas las personas sean salvas? La Confesión de Fe de Westminster, símbolo confesional de nuestras iglesias presbiterianas, habla de los decretos de Dios en los siguientes términos: Dios desde la eternidad, por el consejo más sabio y santo de su propia voluntad, ordenó libremente e inmutablemente toda cosa que llega suceder; y sin embargo, de tal manera cual ni es Dios el autor del pecado, ni hace violencia a la voluntad de las criaturas, ni es la libertad o contingencia de causas secundarias quitadas, sino más bien establecidas. 

Aunque Dios sabe cualquier cosa que pueda o puede llegar a cabo sobre todas las condiciones supuestas, aún Él no ha decretado cualquier cosa porque Él lo previó como algo futuro o como eso que llegaría a cabo sobre dichas condiciones. 

 La Confesión afirma que los propósitos de Dios incluyen todo lo que acontece en la creación y que ese propósito no depende de las acciones de ella. La Biblia nunca afirma que exista algo que el hombre pueda hacer libre de los decretos de Dios. Al contrario, ella afirma que todo lo que ocurre es por causa del decreto de Dios y de su ejecución providencial.
 Calvino afirma si hubiera algo qué fuera causa de la voluntad de Dios, sería preciso que fuera anterior y que estuviera como ligada por ello: lo cual es grave impiedad sólo concebirlo. Porque de tal manera es la voluntad de Dios la suprema e infalible regla de justicia, que todo cuanto ella quiere, por el solo hecho de quererlo ha de ser tenido por justo. Por eso, cuando se pregunta por la causa de que Dios lo haya hecho así, debemos responder: porque quiso. Pues si se insiste preguntando por qué quiso, con ello se busca algo superior y más excelente que la voluntad de Dios; lo cual es imposible hallar. 

 Cuando hablamos de la predestinación en el contexto del evangelismo nos referimos al propósito de Dios para cada individuo, sea para salvación o para condenación. ¿Por qué evangelizar si Dios predestinó a los que salvaría? Lo primero que debemos entender es que evangelizamos porque es un mandato de Dios, es decir, es una obligación (aunque eso no quiere decir que sea algo que debamos hacer con disgusto, pues en la ley de Dios el creyente encuentra su placer). Hay cuatro motivaciones para evangelizar, y ninguna de ellas se desfigura con el hecho ciertísimo de que sólo creerán en el Evangelio aquellos que Dios predestinó para eso. La primera: “es la obediencia, obediencia al mandato de nuestro Señor, Jesús.
 Él nos dijo que el arrepentimiento y remisión de pecados deben ser predicados en su nombre a todas las naciones, John Piper afirma que Contemplamos la gloria del Señor más nítidamente y más crucialmente en el evangelio, tanto que Pablo lo llama de “el evangelio de la gloria de Cristo”, lo que significa – y eso tiene grandes implicaciones en la predicación – que en esta dispensación, cuando no podemos ver la gloria del Señor directamente como veremos cuando Él vuelva en las nubes, la vemos más nítidamente por medio de Su Palabra. 
 Cuando predicamos el evangelio estamos haciendo visible la gloria de Dios que tanto amamos. En tercer lugar, evangelizamos porque “amamos al pueblo de Dios, pueblo que debe ser restaurado, o convertido". Finalmente, evangelizamos para que “el impío sea encontrado sin excusa". Sabemos que la evangelización no sólo es usada por Dios para convertir a sus electos, sino que ella también sirve para colocar culpa en los reprobados. Siendo así, y descansando en la soberanía y la justicia de Cristo, predicamos el evangelio sabiendo que la evangelización siempre es exitosa, pues siempre cumple con el propósito para el cual Dios la propuso. Eso, en lugar de quitar la motivación para evangelizar nos anima a hacerlo, pues Dios nos usará en el cumplimiento de su voluntad soberana.

 ¿Si Dios ya determinó quienes serán salvos cómo vamos predicar que Dios quiere que todas las personas sean salvas? Esta segunda objeción se relaciona con el mensaje del evangelismo. Para quienes hacen esta pregunta no existe sentido predicar el evangelio si él no tiene el propósito de, o si no da la oportunidad para, la salvación de todo el que lo escucha. Pero el contenido del Evangelio es algo objetivo, algo que no depende en nada de lo que el hombre pueda hacer o pensar.

Conclusión. 
 En resumen, el mensaje del evangelismo es “el Evangelio de Cristo, y de Cristo crucificado; el mensaje del pecado humano y de la gracia de Dios, de la culpabilidad humana y del perdón divino, del nacimiento nuevo y la vida nueva a través del don del Espíritu Santo. La fe reformada, entonces, que cree en la predestinación y en la obligación del evangelismo, responde de forma clara a ambas preguntas. 
El evangelismo no solamente es compatible con la predestinación, sino que la soberanía de Dios establece la responsabilidad que todos los creyentes tienen que evangelizar. Hasta aquí encontramos sentido a los dos conceptos planteados con anterioridad. Debemos insistir entonces que el calvinismo será importante en la iglesia; hasta que las iglesias regresen a la pureza de la palabra y hasta que exista la cosmovisión correcta de evangelismo y predestinación.

 La Sola Escritura debe ser nuestra única regla de fe y práctica, por lo tanto nada puede estar por encima ni a la par de las Escrituras y el evangelismo es el puente por el cual debemos entender nuestra cultura hoy. Hemos sido enviados por nuestro Dios a redimir la cultura y por lo tanto tenemos que empezar por aquí, es decir entendiendo la importancia de la palabra, y entendiendo la importancia de la evangelización. 



 Bibliografía. 


 1.- https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/necesitamos-algo-mas-que-calvinismo 
2.- ¿Cómo debemos vivir entonces? Francis A. Schaeffer. 
3.- https://reformadoreformandome.files.wordpress.com/2009/02/catesismo-menor-de-westminster.pdf 4.- https://panchorobles.wordpress.com/2011/10/29/calvino-y-sola-scriptura/ 5.- PACKER, J. I. (2000). El Evangelismo y la Soberanía de Dios Netzahualcóyotl: Iglesia Bautista de la Gracia. 6.- CALVINO, J. (1967). Institución de la Religión Cristiana (Vol. II). Felire.



Amílcar López. Ministro de la palabra, Pastor de la iglesia Emanuel, Monterrey Nuevo León. Egresado del Seminario Teología Dr. Juan R. Kempers, en el estado de Chiapas. Maestría en Estudios Teológicos por Mints. Lic. En Pedagogía por la Universidad Tamaulipeca. M.TH. Por Edinburg seminary, Cursando el doctorado en Educación en Edinburg seminary. EE.UU. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario